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Cómo evitar convertirte en un esclavo del celular


Suena la alarma del celular por la mañana, te estiras y lo apagas repitiendo la misma acción tres veces —o más— seguidas, y cuando por fin decides abrir los ojos, agarras el celular para checar quién te escribió durante la noche, te arreglas para salir de la casa con el celular en mano, sales de casa y lo primero que llevas es tu teléfono y si lo olvidas te regresas. 

 

Puedes dejar la cartera, pero no el celular. Al salir vas checando Twitter mientras llegas a tu destino, llegas y vuelves a checar, llega alguien a contarte algo importante y divides tu atención entre lo que te platican y el WhatsApp que te acaba de llegar, y así sucede durante todas las actividades que tienes hasta que vuelves a casa y lo último que haces antes de cerrar los ojos es checar el teléfono.

 

Puede sonar exagerado, pero esto puede resumir la rutina a la que nos hemos acostumbrado con los smartphones. Y el problema no es tanto que encontremos en la tecnología maneras más fáciles de hacer las cosas; el problema viene cuando nos perdemos y nos olvidamos de otras cosas por empezar a actuar automáticamente como esclavos de la misma.

 

Tal parece que hoy no concebimos estar 30 segundos esperando algo o a alguien sin dirigir nuestra mano al bolsillo y empezar a actualizar todo para ver qué ha sucedido en esta realidad virtual que alimentamos los siete días de la semana.

 

A veces se nos olvida escuchar a la gente, prestar atención a los pequeños detalles que están en las calles y que no encontramos en la red. Pero ese equilibrio es posible si comenzamos a cambiar algunos hábitos de conducta. 

 

A continuación te comparto seis consejos que originalmente planteó Tom Chatfield  para ver si al aplicarlos al menos una semana, sientes alguna diferencia en tus hábitos de sueño, estrés y pareja, si tienes.

 

1. Préstale tu atención entera a la gente cuando platican

Parece impresionante tener que haber llegado a este punto, pero el proceso de comunicación consiste en un emisor, un canal, un mensaje y un receptor, y en esta fórmula un celular representa ruido, una distracción total para las conversaciones. Con esto ha surgido un nuevo término que se hace cada vez más popular que es el phubbing, y se refiere a hacer sentir mal a otras personas cuando se sienten ignoradas por culpa de un distractor como el celular. Ahora que si eres de las personas que en verdad puede concentrarse en dos cosas al mismo tiempo, velo de esta manera: es un detalle de educación.

 

Platicar con una persona que constantemente está revisando el celular generalmente se resume a una cosa, y es la falta de interés, así que la próxima vez que salgas a cenar o por un café con alguien, proponte no revisar el teléfono, notarás una conversación mucho más cálida y personal. De ser posible apaga el teléfono si sientes que a la primer vibración vas a sacar el teléfono. Ya cuando termines tendrás el tiempo necesario para mandar mensajes, revisar correo y redes sociales.

 

 

2. Tómate un día de vacaciones del celular

Tom Chatfield cita una frase de “El poder del hábito” de Charles Duhigg, que me parece muy afortunada: “La mayor parte de las decisiones que tomamos todos los días pueden parecer producto de una toma de decisiones bien pensadas, pero no lo son”, y en efecto, si hacemos una evaluación de lo que hacemos todos los días de manera razonada, y lo que hacemos por hábito nos llevaremos una gran sorpresa.

 

Dejar todo un día apagado el celular puede sonar imposible para muchas personas por el tipo de actividades que realizan, pero quizás un sábado o domingo serían un buen día para evaluar qué tan dependientes nos hemos hecho del celular y qué tanto disfrutamos las cosas que vivimos. Vas a ver que aunque estés en el transporte público, o atorado en el tráfico tu mente se pondrá a trabajar con cosas más interesantes que estar presionando refresh a una página que bien puedes revisar llegando a casa.

 

 

3. No seas un “buscatodo”

Cuando alguien te dice ¿Quién ganó la copa del mundial del 86?, ¿Cuánto es 400 entre 14,000?, ¿Cómo puedo llegar a la central de autobuses desde aquí?, ¿Cómo se llama el protagonista de esa película? etc., no dudes que podrías conocer la respuesta sin necesidad de preguntárselo todo a Google. Por supuesto que no se trata de inventar las cosas y si en definitiva no lo sabes. Internet es una excelente ayuda, pero sería mejor si de vez en cuando pruebas si tu memoria y agilidad mental siguen teniendo condición. 

 

 

4. Disfruta el momento, y después toma la fotografía

Este es uno de los puntos cuyas consecuencias pueden ser más perjudiciales para nosotros mismos. El valor de una fotografía sí es impensable, y los dispositivos cada vez están mejor equipados en este sentido para capturar mejores imágenes sin depender de una cámara fotográfica, el problema es que por querer capturarlo todo para el recuerdo, a veces se nos olvida que estamos ahí, que estamos viviendo el momento y muchas veces no llegamos a disfrutarlo porque nuestra mente está más concentrada en que no salga movido, que el objeto salga en el centro, que no se vea oscuro, etc.

 

Simplemente recuerda la última vez que fuiste a un concierto y que fue imposible ver a ese artista que tanto esperaste porque lo único que alcanzabas a ver eran cientos de manos con pantallas luminosas de 4 pulgadas. Y de ser tú una de esas personas, ¿te das cuenta que pagaste un boleto para ver a un artista que no sabes cuándo volverás a ver y teniendo el espectáculo enfrente con todo el juego de luces, músicos y pantallas, estás prefiriendo verlo en la pantalla de un celular? Me parece una mejor idea disfrutar el show, y si te gustó muchísimo, esperar a que salga el DVD que de hecho fue grabado con una cámara especial para capturar lo mejor del espectáculo, no con un lente de 8 megapixeles.

 

Lo mismo sucede con los papás primerizos que se pierden los primeros pasos o palabras de un niño por vivir el momento a través de una ventana secundaria.

 

5. Piensa más en ti y menos en tus seguidores/ "amigos"

Un básico que debemos tener presente es que la tecnología fue hecha para servir al hombre, no el hombre a la tecnología. A menudo se hacen bromas acerca de que la gente ve en platillos de comida una foto en potencia llena de “me gusta”, antes de interesarse en saber de qué está hecha, a qué huele o de dónde proviene.

 

Y esto no sólo aplica para la comida y las fotos en Instagram. En general hay que mantenerse en el centro y no dejar de ver las cosas por su valor real y lo que significan para nosotros, no para las personas que nos siguen en Internet.

 

 

6. Descansa… en verdad

Las pantallas de los teléfonos y tablets emiten una luz azul que nuestro cerebro asocia con la luz del día, por lo cual, bajo una exposición prolongada podría interferir con el comportamiento de nuestro organismo haciendo que se sienta estimulado a tal grado de prolongar la hora en que el cuerpo y la mente necesita descansar.

 

Así que esta noche puedes empezar a probar alejándote del celular por lo menos 40 minutos antes de la hora en la que planeas irte a dormir y posiblemente notarás que tu descanso es más placentero, y que conciliar el sueño no es tan difícil como a veces nos parece.

 

 

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