Es indiscutible el impacto que la desarrolladora sueca Hazelight Studios ha tenido en el panorama del gaming de la última década, gracias a una perspectiva en la que la experiencia cooperativa hace las veces de delimitación de gameplay y elemento central de la premisa, constatable en los tres tÃtulos que hasta la fecha ha lanzado al mercado: A Way Out, It Takes Two y Split Fiction.
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Por otro lado, Kepler Interactive lleva algunos años publicando tÃtulos creados desde la trinchera independiente, pero siempre observando que se trate de desarrollos que tengan el dedo puesto en la calidad y en una identidad difÃcil de imitar, y lo mismo ha cobijado proyectos de nicho como Sifu, Scorn y Pacific Drive, que juegos que han gozado de un cálido recibimiento más general, como Clair Obscur: Expedition 33, el Juego del Año de la edición 2025 de The Game Awards.
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En ese contexto, ¿qué ocurre cuando Kepler Interactive impulsa el desarrollo de un juego cooperativo exclusivo de Nintendo Switch 2, influenciado por la naturaleza colaborativa de Hazelight Studios y diseñado con un apartado visual que emula el de un anime retro? Se obtiene por resultado uno de los mejores tÃtulos de 2026, uno que en tiempos de incertidumbres alrededor de la industria del gaming nos recuerda cuán valioso es el elemento social en los videojuegos cuando se pone el acento en convivencia y comunicación y no en negocio rapaz. Ese juego es Orbitals.
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Cooperación intergaláctica
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En Orbitals, los jugadores se ponen al mando de Maki y Omura, quienes viven en una estación que está varada en el espacio y que necesita contar con ciertos componentes para moverse y evitar ser impactada por una tormenta cósmica que se avecina.
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Bajo esta sencilla premisa, los usuarios estarán viajando entre distintas zonas aledañas a la estación, en las que habrá múltiples puzzles estructurados bajo una lógica de cooperación (similar a la de los juegos de Hazelight ) y que deberán resolverse para seguir avanzando y encontrar más componentes.
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El sabor de antaño
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Por supuesto, el aspecto que de inmediato salta a la vista desde que el juego se ejecuta es el visual. El estudio desarrollador, Shapefarm, no solo ajusta el diseño de personajes, movimientos corporales, timing, fondos y colores a los de la estética anime de los 80, sino que también cuenta con el involucramiento directo del animador Hidetoshi Yoshida —quien ha trabajado en animes como Bubblegum Crisis y Demonbane—, presume un opening engalanado con la voz de Mami Ayukawa, y tiene secuencias animadas elaboradas a mano por Studio Massket.
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Es un verdadero festÃn visual que jamás deja de sorprender, y es también un ejemplo del buen uso que se le puede dar a Unreal Engine 5 —un motor gráfico del que distamos de ser entusiastas— cuando está en manos de developers a los que no les interesa alcanzar un realismo y que buscan apegarse a direcciones artÃsticas que se salen del lugar común.
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Es tan pulido el manejo de Unreal Engine 5 para recrear la estética de anime retro, que hay momentos en los que es difÃcil determinar si aún estamos viendo una secuencia animada o si ya estamos en medio de gameplay, ya que Shapefarm, en adición a recrear el look and feel al que apunta, también hace que sus personajes corran a una tasa de frames menor que la del resto del juego (30 FPS), lo que resulta en una remembranza de las animaciones japonesas de antaño que omitÃan, de manera deliberada, algunos frames para que las acción tuviera un impacto más contundente. Es de verse para creer lo que logró Shapefarm, una auténtica locura.
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Cooperativo para cualquiera
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It Takes Two y Split Fiction son vistos como el benchmark moderno de los juegos cooperativos a dos jugadores y Orbitals es un tÃtulo que juega en esa misma cancha, con el diferenciador de que ofrece una experiencia en la que los puzzles y dinámicas duales no tienen la dificultad de los proyectos de Hazelight. Esto, por supuesto, no es un aspecto negativo, sino todo lo contrario: es una invitación a adentrarse en esta jornada dirigida por igual a personas acostumbradas al gaming y a usuarios que se sientan atraÃdos por la dirección artÃstica, pero que quizá no cuentan con expertise en videojuegos.
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Y eso es parte de las buenas intenciones que irradia Orbitals desde sus primeros minutos. Jugarlo en local con un familiar con el que se creció y con el que se tengan anécdotas alrededor de obras animadas es garantÃa de tener un viaje al pasado al compás de risas, comentarios sobre el apartado visual, y comunicación para resolver los acertijos del juego.
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Gracias al Friend’s Pass, también pudimos disfrutar de Orbitals a la distancia contando solamente con una copia del juego completo, lo que evidencia aún más que la misión de Shapefarm era crear una bienintencionada aventura que impactara desde la nostalgia y que subrayara la importancia de estar acompañado, aspectos que se asocian a Nintendo y que hacen que se perciba orgánico el lanzamiento de este tÃtulo en exclusiva en Switch 2.
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Y como comentario final queremos señalar que quizá nos hubiese gustado que Orbitals fuera más largo, pero también entendemos que crear un juego con esta identidad visual y con lucimiento de animación hecha a mano no es sencillo (ni barato). Por lo que hace a todo lo demás, este tÃtulo es simplemente impecable.
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Conclusión
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Orbitals es otro gran acierto dentro de la perspectiva de Kepler Interactive de impulsar juegos cuya identidad sea inconfundible, y es de esos tÃtulos hechos con amor que lo dejan a uno sonriendo por cuán maravillosos son en propuesta visual y gameplay, y por la sensación de gaming impoluto que contagian.
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Además, su perspectiva retro no se limita a lo visual, pues es un tÃtulo que consigue evocar los sabores del pasado, los de una era en la que sentarse y disfrutar un videojuego en multiplayer era suficiente para ser feliz.Â
Calificación: 9.5/10
Orbitals
Publisher: Kepler Interactive
Desarrollador: Shapefarm
Disponible en Nintendo Switch 2
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