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Review - Metal Gear Solid: Master Collection Vol. 2, los campeones sin corona regresan mejor que nunca


Dos de los mejores Metal Gear ahora están al alcance de todos

por: Uriel Barco Uriel Barco

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La negatividad que suele imperar en las discusiones web, así como la simple y llana falta de conocimiento, han sido factores que impiden que Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots y Metal Gear Solid: Peace Walker figuren con la debida importancia cuando se habla de Metal Gear, la influyente saga de acción y sigilo creada hace casi 40 años por Hideo Kojima.

 

Poco ayuda que Guns of the Patriots quedara atrapado durante 18 años en PlayStation 3, impidiendo que otras generaciones pudieran adentrarse en él y valorar todo lo que depara a nivel jugabilidad, narrativa y discurso, y que Peace Walker, estrenado de origen en PSP y con una versión HD lanzada en PlayStation 3 y Xbox 360, estuviera en realidad confinado a una generación ya considerada retro, mientras que otro títulos de la franquicia gozaron de disposición contemporánea en plataformas como PC. Afortunadamente, el tiempo ha llegado para que ambos juegos, fenomenales en visión y manufactura, e importantísimos para Metal Gear —tanto en su propia ficción como en el proceso evolutivo de la saga— sean experimentados y analizados como corresponde con el arribo de Metal Gear Solid: Master Collection Vol. 2, antología que a su vez constituye otro ejemplar ejercicio de preservación de videojuegos a cargo de Konami, en sintonía con lo que ha hecho con otras recopilaciones como Teenage Mutant Ninja Turtles: The Cowabunga Collection, Castlevania Dominus Collection y Super Bomberman Collection.

 

 

Economía de guerra e inteligencia artificial

 

Lo fascinante de que MGS4: Guns of the Patriots y MGS: Peace Walker sean traídos de vuelta en este momento es cuán atinados resultan con respecto a sucesos y panoramas que estamos viviendo a nivel global, lo que añade otra capa de análisis que es imposible no sacar de la esfera del gaming y que se apareja con los calificativos proféticos con los que por excelencia se tilda a otras entregas de la franquicia (en especial Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty).

 

Lanzado en 2008, MGS4: Guns of the Patriots es el juego con el que Kojima ató todos los cabos sueltos que en ese momento existían en la franquicia, y se centra en un avejentado Solid Snake (ahora conocido como Old Snake) que, víctima de un envejecimiento acelerado como consecuencia de su condición de clon, y portador de un virus mutado que puede ser catastrófico para la humanidad, se embarca en una última misión para detener de una vez por todas a Liquid Snake.

 

 

Criticado en su momento por el protagonismo de sus secuencias cinemáticas y por un exceso de “fan service”, Guns of the Patriots pone sobre la mesa temas como la economía de guerra y la remoción del control del individuo sobre sus decisiones, derivada de la data personal y biométrica que, para efectos de monitoreo, se proporciona y almacena en sistemas que en teoría son automatizados, pero que pueden ser objeto de sabotaje humano para obtener beneficio particular. A nivel gameplay, depuró las mecánicas de CQC y camuflaje de Metal Gear Solid 3: Snake Eater, optimizó la cámara en tercera persona que se incorporó en la edición Subsistence de MGS3, y proveyó de un movimiento más libre a la perspectiva subjetiva.

 

Lanzado en 2010, MGS: Peace Walker fue el título con el que Kojima ofreció otro adentramiento en aquellos ideales de Big Boss que a la postre lo convirtieron en un  soldado legendario y, después, en uno de los principales villanos de la saga. Ubicado en la década de los 70, el juego se centra en el original Snake como líder del grupo de mercenarios Militaires Sans Frontières y en el conflicto que detona al descubrirse que una facción armada cuenta no solo con potencial para lanzar una ojiva nuclear, sino también con motivaciones relacionadas con el pasado del protagonista.

 

 

Peace Walker es también un comentario sobre disuasión nuclear, revoluciones armadas, convicciones, líderes (ojo con el ángulo con el que aborda al Che Guevara), lealtades conformadas en el campo de batalla, y sentido de empatía y colectividad. Y a nivel gameplay representó el primer paso que Kojima dio hacia el doble frente de acción/sigilo y gestión de base que esculpió a detalle en el excelente Metal Gear Solid V: The Phantom Pain, su último juego para la franquicia y, para nosotros, la cúspide definitiva (aún sin derrocar) de jugabilidad dentro del género action-stealth.

 

Guns of the Patriots y Peace Walker, puntuales en sus comentarios sobre economía de guerra e inteligencias artificiales, son títulos necesarios si se pretende observar a Kojima como artista con claras inquietudes estilísticas o discursivas, o si la intención es forjarse una idea más integral sobre el espectro stealth, a partir de dos espectaculares juegos que se permitieron extender los alcances del género, pero que corrieron con la mala suerte de estar circunscritos a una era determinada de plataformas.

 

 

Documento histórico

 

Hemos quedado particularmente fascinados con Guns of the Patriots, uno de nuestros MGS favoritos, pues salir de los confines de PlayStation 3 implica disfrutarlo ahora en múltiples sistemas, sin los terribles tiempos de carga de hace 18 años y corriendo a 60 cuadros tanto en gameplay como en cinemáticas, lo que suprime la sensación de estar experimentando un juego ralentizado que, además, pareciera interminable por la cantidad y duración de sus secuencias narrativas.

 

Ojo, todo permanece igual; la inclinación hacia las cinemáticas ahí sigue y el juego se siente viejo al control y en dirección de arte (imposible pasar por alto ese tono sepia-grisáceo tan característico de los dosmiles), pero la resolución, el framerate y los tiempos de carga casi inexistentes hacen que la experiencia sea más fluida y que no se atente contra la inmersión mientras se está atento a los beats del desenvolvimiento argumental. Mención aparte requieren los detalles minúsculos en modelos de personajes, ambientes y texturas que antes eran ilegibles en PS3 y que ahora roban toda la atención gracias al 4K.

 

 

Experimentar en un sistema actual Peace Walker también nos dio un enorme gusto, aunque lo cierto es que, en términos de preservación, podía jugarse en Xbox One y Xbox Series gracias a la retrocompatibilidad. Eso, por supuesto, no demerita la importancia de tener este juego al alcance de más personas, pues hace las veces de antesala a MGSV: The Phantom Pain no solo en términos de cronología, sino también por proponer el elemento de gestión de base y un diseño de misiones rápidas.

 

Y desde luego no podemos omitir que esta colección también incluye Metal Gear: Ghost Babel, lanzado en Game Boy Color en el año 2000 y testimonio del eco que tuvo el original Metal Gear Solid de 1998 y que se tradujo en entregas dedicadas que llegaron a sistemas de Nintendo (enfoque que después vimos materializado en Metal Gear Solid: The Twin Snakes, remake de MGS1 que llegó en 2004 a GameCube y que hasta este día sólo se puede jugar en esa consola, es decir, otro título que urge rescatar del encierro y preservar).

 

 

En pocas palabras, Metal Gear Solid: Master Collection Vol. 2 es un documento histórico, pues rescata, trae de vuelta, optimiza y preserva tres títulos de Metal Gear que nunca gozaron de la misma popularidad que otras entregas, y los pone al alcance de quienes tengan Switch, Switch 2, PS5, Xbox Series y PC. Y en el caso de MGS4: Guns of the Patriots, lo hace de manera nativa, es decir, sin involucramiento de emulaciones y luciendo todos los esfuerzos de optimización detrás, lo que refleja que Konami prestó atención a los comentarios que la comunidad arrojó cuando hace tres años llegó Metal Gear Solid: Master Collection Vol. 1.

 

Conclusión

 

En tiempos de IA, oligarcas, manejo de data y tensiones armamentistas, revisitar Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots y Metal Gear Solid: Peace Walker es inquietante, pues son prueba de la capacidad de Hideo Kojima como comentarista del statu quo social, tecnológico y político, un autor que nunca ha escondido el temor que siente por el holocausto nuclear y por situaciones con el potencial de detonar un conflicto armado, como la malinterpretación de los ideales de una persona.

 

Pero más allá de las cualidades proféticas de Kojima, nos da una inmensa alegría que Guns of the Patriots y Peace Walker, dos campeones sin corona, dos de los mejores Metal Gear Solid, estén de regreso para que por fin se les haga justicia.

 

Calificación: 10/10
Metal Gear Solid: Master Collection Vol. 2
Publisher: Konami
Desarrollador: Konami
Revisado en PlayStation 5
También disponible en Switch, Switch 2, Xbox Series y PC

 

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